El abogado de la familia, junto a la hermana de la víctima, ha ofrecido nuevos detalles del presunto crimen machista
La muerte de la joven Erica Vanesa Reyes, de 22 años, fue «un atroz asesinato machista donde el acusado, movido por el celo que le suponía conocer que ella no quería ser su pareja y que estaba manteniendo una nueva relación con otra persona, acabó con su vida de forma premeditada y muy violenta». Así de contundente se ha mostrado el abogado de la familia, José Antonio Sires, quien este martes ha ofrecido nuevos detalles del asesinato que conmocionó a la ciudad de Utrera el pasado 31 de julio.
Tras haberse levantado el secreto de sumario por parte del juez, se ha conocido que Erica Vanesa falleció el 30 de julio, entre las 9.00 y las 12.00 horas, prácticamente un día antes de que fuera localizada por su pareja y por la hermana de la víctima. Como ha indicado el letrado, los datos de la investigación y de la autopsia apuntan una muerte «muy violenta con múltiples golpes en la parte posterior del cráneo, con un objeto contundente y sin posibilidad de defensa por parte de la victima». Calculan en «más de 10» los golpes recibidos por la joven.
El representante de la familia ha afirmado que todo apunta a que el detenido, que se encuentra en prisión provisional, es el «autor material» del asesinato debido a diversos detalles. Así, en el momento de la detención, «portaba un billete avión para el 1 de agosto a las 7.00 horas a Turín, solo de ida». Además, en la noche del 30 al 31 de julio «borró todos sus perfiles de las redes sociales, a pesar de que era una persona bastante activa en ellas, con la intención de que no localizaran sus posicionamientos».
De igual modo, en el momento de la detención, «portaba 1.500 euros y 1.000 dólares americanos en efectivo, que utilizaría para marcharse a Turín y no volver a España. Y esas cuantías económicas son precisamente las que Erica Vanesa tenía en una caja fuerte que fue encontraba abierta».
A todo ello se suma que, cuando al Guardia Civil lo detuvo, procedió al registro de unas bolsas, «y en una de ellas tenía una camiseta blanca rota llena de sangre, que parece ser de la víctima». Según ha explicado José Antonio Sires, «tanto a ella como al detenido se le extrajo ADN, porque también se comprobó que él tenía una mordedura en brazo izquierdo, que coincide con la medición de la cavidad bucal de Erica Vanesa».
Por todo ello, el abogado solicitará la pena máxima, de entre 20 y 25 años, por un presunto delito de asesinato con agravantes parentesco, alevosía y ensañamiento. Será un juicio con jurado popular el que asuma este caso, en la Audiencia Provincial de Sevilla.
El abogado de la familia ha explicado que «unos 20 ó 30 días antes del asesinato, cuando tuvo conocimiento de que ella estaba con otro hombre, se dedicó a perseguirla, a esperarla en los sitios que frecuentaba y a tener un comportamiento obsesivo. De hecho, la nueva pareja de la víctima llegó a interponer una denuncia ante la Guardia Civil por su violento comportamiento». Sires ha señalado que «ambos estaban todavía casados, y ella le había dado un ultimátum al presunto autor para que el 5 de agosto como máximo se fuera de la vivienda que compartían».
En relación a este caso, la hermana de la fallecida, Ana Reyes, ha reconocido que el detenido «la seguía mucho y la llamaba constantemente, entre 30 y 40 veces al día, y ni siquiera la dejaba dormir. Pero nunca imaginamos que este hombre iba a llegar a ese extremo». Ahora ha deseado «que se haga justicia», al tiempo que ha mostrado su agradecimiento y el de su familia «por el apoyo recibido» por parte de los utreranos, del Ayuntamiento, de la comunidad nicaragüense, y de los latinoamericanos y españoles en general. Además, ha reconocido el «excelente trabajo» de la Guardia Civil.

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