El año que ahora se despide está marcado por la despedida de un buen número de utreranos a los que ya se les echa mucho de menos
Una ciudad la construyen cada día sus habitantes. La historia de un pueblo, una ciudad o un país se levanta gracias a la labor callada de sus ciudadanos, que van dejando, cada uno a su manera y en su sector, su huella. Las historias de cada uno de estos personajes no pueden quedar en el olvido, porque en su suma son en definitiva las encargadas de perfilar la personalidad de un lugar.
El año 2023 ha sido un año en el que lamentablemente la ciudad de Utrera ha tenido que despedir a muchos de sus ciudadanos, algunos de ellos personas muy conocidas y que han dejado un profundo legado en todos aquellos que tuvieron la suerte de conocerlos de cerca. Se han marchado muchos utreranos, que por su edad, formaron parte de una generación que puso a Utrera en órbita a partir de la década de los 60 del siglo XX, esos años en los que estaba aún todo por hacer.
Ya el mes de enero comenzaba con mal pie, ya que fue el momento en el que fallecía Juan Manuel Espinosa, una persona muy peculiar, pero muy querida en el seno del colegio de los Salesianos, ya que fue el fundador y director del Coro Auxilium. Juan Manuel nació en Sevilla, concretamente en Triana, pero él había elegido ser utrerano.
En enero fallecía también Rafael Araujo, otro utrerano muy conocido, que fue teniente alcalde en el Ayuntamiento de Utrera de 1979 a 1991, así como presidente de la Peña Bética de Utrera. Un comienzo del año en el que el mundo cofrade también lloró la desaparición de Manuel Mateos ‘Mateíto’, un capataz muy célebre.
El año 2023 será recordado por la pérdida de uno de los personajes más polifacéticos que ha dado Utrera, como fue Fernando ‘La Estrella’. Vivió de cerca la ‘movida madrileña’, formó parte del grupo Peor Imposible, fue cocinero, actor, showman y en definitiva un pionero y un estandarte de la libertad. Numerosos integrantes del sector cultural español recordaron a Fernando y le han brindado numerosos homenajes.
Cáritas de Santiago está de luto desde la desaparición en el mes de marzo de Consuelo González Picón, una mujer que junto a su marido Sebastián Ganga se volcó durante décadas en la ayuda a los más desfavorecidos. También en este 2023 nos dejó José Jiménez Núñez, quien durante muchos años formó parte de la junta de gobierno de la hermandad de los Gitanos, ocupando cargos como el de teniente de hermano mayor y el de mayordomo.
La repostería utrerana también ha sentido de manera especial la pérdida de José Manuel Martínez Soto, de Confitería Reyes, quien fallecía en el mes de abril. Septiembre fue un mes especialmente cruel, ya que murieron Francisco Obando –el fundador de Panadería Obando, una empresa con presencia actualmente en toda España e incluso en algunos países del extranjero-; el carismático capataz Manolín Álvarez; y el escritor Carlos Guillermo Navarro.
El mes de noviembre fue el momento de despedir al incombustible Fermín Vaquero Amor, un cordobés que se enamoró de Utrera, donde trabajó como cartero, locutor de radio, fue concejal y uno de los fundadores de la Orden del Mostachón. Por otra parte, en diciembre es la enseñanza la que se ha vestido de luto ya que Utrera ha despedido a Joaquín Rivas, un emblemático profesor del instituto Ruiz Gijón.
Lamentablemente, además de estos utreranos que destacaron por sus labores públicas, son muchos otros los ciudadanos que han fallecido a lo largo de los últimos meses. A todos ellos y a sus familias, Utrera Digital quiere extender su pésame y abrazo sincero, porque cada vez que muere un ciudadano, una parte de la ciudad muere con él, en nuestra mano está mantener esa llama viva con el recuerdo.

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