Este es el respeto que le tienen ciertos conductores a las infraestructuras pensadas para atender a las personas con dificultad de movilidad. Pero lo que genera más indignación es que no es algo puntual, sino que tiene el propietario del vehículo la sana costumbre de aparcar a diario ahí su coche. Porque así él/ella lo considera. Y mientras las personas con silla de ruedas u otro tipo deben pedir que les ayuden a salvar el bordillo del acerado.
Con esta denuncia lo que buscamos es el cambio de hábito de esta persona y que logre ponerse en la piel de aquellas para las que es vital este tipo de infraestructuras. Gracias.
Juan Antonio

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