El espectáculo contó con un cartel de lujo, con destacadas figuras del cante, baile y toque, además de colaborar con la causa de la Asociación Española Contra el Cáncer
Crónica y fotografías de José Manuel Brazo Mena
Con el aforo completo del teatro “Enrique de la Cuadra”, en el que hacía días que se habían agotado todas las localidades, el Festival Flamenco del Mostachón, organizado por la Peña Curro de Utrera, celebró su cuadragésimo aniversario ofreciendo un vibrante espectáculo con un cartel de lujo, integrado por destacadas figuras del cante, baile y toque, además de tributar un cálido homenaje al prestigioso cantaor Miguel Poveda.
En el auditorio del teatro, que se encontraba “como nunca se había visto en este festival”, según el presentador Manuel Martín Martín, estuvieron presentes el alcalde, Francisco Jiménez, acompañado de miembros de la corporación; el director del Instituto Andaluz del Flamenco, Cristóbal Ortega; el presidente de la Peña Curro de Utrera, Enrique Yerpes, y la presidenta de la Asociación Contra el Cáncer, Cati Pérez, además de numerosos artistas.
Abrió el cartel, la cantaora gitana Felipa del Moreno, procedentes de dos grandes familias flamencas del barrio jerezano de Santiago(Los Pantoja y Los Moneo), protagonizó una gran actuación acompañada de Manuel Valencia a la guitarra, y las palmas de Juan Diego Valencia, y Javier Peña, ofreciendo a los asistentes un magnífico repertorio de cante jondo, desde los palos más solemnes hasta los más festeros, finalizando con bulerías.
Tras la primera actuación, tuvo lugar el reconocimiento al prestigioso cantaor Miguel Poveda, que subió al escenario acompañado por el alcalde, la concejala de Cultura, el director del Instituto del Flamenco, el presidenta de la Asociación Contra el Cáncer y el presidente de la Peña “Curro de Utrera” organizadora del festival, que le impuso al homenajeado, la insignia de oro de la entidad flamenca.
Miguel Poveda, agradeció el tributo que le rinde el Mostachón, en una tierra flamenca como ninguna, explicando que una vez que estuvo en casa de Fernanda y Bernarda de Utrera, y la cantaora más joven le mostró sus cantes, indicándole que su hermana Fernanda, ya estaba malita sentada en una mecedora, donde pudo verla sólo de espaldas. ”Y con ese recuerdo me he quedado” aseveró el artista, para después cantar algunos palos a capela.
Enrique Yerpes, por su parte, mostró su agradecimiento al homenajeado y señaló que este año con motivo del 40 cumpleaños “el festival se merecía algo grande, y lo hemos hecho con mucha ilusión y trabajo, y al ser un año tan especial, la peña va a colaborar con una buena causa, y lo va a hacer a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer(AECC), entidad a la que agradecemos que haya aceptado nuestro ofrecimiento”.
El festival continuó con otro plato fuerte, como fue la actuación del bailaor Antonio Molina El Choro, acompañado del toque elegante y a la vez poderoso de Juan Campallo y el cante de dos figuras como son Jonatan Reyes y Manuel de la Niña. El artista onubense de raíz tradicional con la mirada puesta en la innovación y la vanguardia desplegó sobre las tablas su arte, su flamenco y su baile gitano, dando un espectacular recital sobre las tablas.
La culminación del espectáculo pasó por los cantes de la tierra, con Rafael de Utrera, que actuó acompañado a la guitarra de Pepe Fernández, y las palmas de Diego Montoya, Rafa Usero y Diego Usero. En el centro de la escena, estuvo presente un capote de paseo, con otros detalles toreros como la chaquetilla que vistió Rafael con machos y hombreras, el chaleco y los detalles de las zapatillas, que destacaron la afición del cantaor por la tauromaquia.
En su actuación, afloraron cantiñas y alegrías, recordando su infancia y su oficio de tabernero cuando sólo tenía doce años, cuando escuchaba las cantiñas de su padre. Continuó con la “vidalita, y mostró después su tristeza, mediante la seguiriya que bebió de Perrate.«Mi pena era más grande porque va por dentro’,mientras el cantaor se desgarró «Dejadme que llore que quiero llorar, que se me ha muerto mi padre y no lo veo más».
Después de esta intervención, se inició una parte más festera, de bulerías, que Rafael de Utrera denomina “los cuatro pilares”, en la que tributa un homenaje a Fernanda, Perrate, Curro de Utrera y Enrique Montoya, llegando uno de los momentos más emocionantes de esta parte cuando el cantaor entona la plegaria a la Virgen de Consolación, patrona de su pueblo, encandilando al auditorio. Todo un espectáculo para recordar.

Deja una respuesta