«Nos encontramos en una situación de desconsuelo y desamparo total»

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Los trabajadores a los que Teliman y el Ayuntamiento dejaron desamparados a partir del 31 de diciembre de 2024 han protestado este medio día en el Centro de Estudios de Olivareros

Entrevista de COPE Utrera (98.1) a Teresa Hidalgo y Marga Matute, trabajadoras a las que afecta esta situación.

El pasado día 30 de diciembre, los cuarenta trabajadores que hasta ese mismo instante se encargaban de las tareas de auxiliares de servicio y mantenimiento en instalaciones municipales como el Centro de Estudios de Olivareros, los colegios o espacios deportivos de Utrera, recibieron una noticia que nadie quiere recibir. Estos trabajadores estaban contratados por una empresa que a su vez mantenía un contrato con el Ayuntamiento de Utrera para llevar a cabo estas labores, un contrato que sin previo aviso a los trabajadores, se daba por terminado por ambas partes. 

Por tanto, de buenas a primeras, estas cuarenta personas se quedaban en la calle, desamparadas, abandonadas a su suerte tanto por el Ayuntamiento de Utrera como por la empresa. Una triste situación, que incluso ha provocado que durante varios días se diera una situación inédita en la historia reciente de Utrera, y que instalaciones municipales como el Centro de Olivareros o pistas deportivas, echaran el cierre, ya que el Ayuntamiento no tenía personal con el que abrirlas.

Teresa Hidalgo y Marga Matute en los estudios de COPE Utrera 98.1FM

Estos trabajadores, muchos de ellos mujeres de mediana edad, están atravesando por una situación ciertamente delicada, ya que tal y como indica Chelo, una de las afectadas, «a día de hoy no tenemos información de nada, y menos del Ayuntamiento de Utrera, hemos intentado hablar con el alcalde, que nos escuche y que nos explique la situación en la que estamos ahora mismo, porque somos personas a las que nos hace falta un puesto de trabajo y que llevamos muchos años sirviendo al Ayuntamiento de Utrera, pero nos ha dicho que no nos puede atender, que nos busquemos la vida, que hablemos con la empresa. Isabel González Blanquero nos ha dicho exactamente lo mismo».

Por otra parte, estas trabajadoras aseguran que están siendo mareadas por el Ayuntamiento y por la empresa a partes iguales, ya que la propia empresa «lo que nos dice es que es el Ayuntamiento es el responsable de la situación y es el que nos tiene que subrogar».

«Tenemos esperanza de que nos subroguen, no nos han pagado ni el finiquito, ni el despido, no sabemos en qué situación estamos. Vamos a luchar para que nos devuelvan nuestro puesto de trabajo, ni siquiera podemos ir a pedir el desempleo. Lo estamos pasando muy mal, porque entre la plantilla somos muchas mujeres que tenemos ya cierta edad», explica Chelo.

Otra de las afectadas es Isabel, quién cuenta que ha estado durante casi tres años trabajando como conserje en el colegio Al-Andalus, y explica que «no he podido ser más feliz prestando ese servicio a este centro de educación. No tengo más que agradecer a ese centro de educación, al cariño y al respeto recibido por los padres, los profesores, el equipo de dirección y de todos mis niños, porque son mis niños»

Una trabajadora que precisa como «me encuentro en una situación de desconsuelo y desamparo total. Para mí era mucho más que un trabajo, era una medicina. Me siento muy desorientada por la situación en la que nos encontramos porque no le encuentro explicación».

Isabel afirma de manera contundente «que hayan cambiado las cerraduras de todos los colegios como si fuésemos delincuentes, es algo que no entendemos. ¿Dónde está la humanidad, hasta dónde se puede llegar? Sólo estamos luchando por recuperar nuestros puestos de trabajo».

Más allá de la legalidad, de los problemas con la empresa y de la ignorancia del Ayuntamiento, estos trabajadores han manifestado también un sentimiento que tiene ver con la injusticia. Tal y como explica Chelo «siempre hemos mirado por el bien del Ayuntamiento, para que ahora el Ayuntamiento esté haciendo lo que está haciendo con nosotros». Así, por ejemplo se refieren a un momento muy delicado como fue la pandemia que se inició en marzo de 2020, un instante en el que aseguran que «dimos la cara desde el primer momento haciendo nuestro trabajo y mucho más, en unos días en los que nadie sabía a lo que nos estábamos exponiendo, con el riesgo que todo ello supuso, para que ahora el Ayuntamiento nos dé está patada en el culo».

Además de todos estos problemas, precisan que han hecho labores que van mucho más allá de lo que marcaban sus obligaciones, no siendo simples conserjes, si no también realizando en muchos casos labores de mantenimiento.

Algunos de estos trabajadores llevan más de siete años desempeñando estas funciones, muchos de ellos subrogados de otras empresas. Un colectivo que además no entiende «como si el Ayuntamiento es una institución que tiene que fomentar el empleo no esté haciendo nada ante un despido de cuarenta personas al mismo tiempo».

Pancarta de protesta

Después de que los primeros días del mes de enero muchas instalaciones municipales en las que desempeñaban sus labores estos trabajadores estuviesen cerradas por falta de personal, poco a poco el Ayuntamiento de Utrera ha ido tratando de resolver la situación. Aunque la realidad, es que a día de hoy, tampoco el Consistorio ha manifestado de manera clara qué personal y en qué condiciones está prestando el servicio que hasta el 31 de diciembre de 2024 estaban prestando las personas afectadas por este despido masivo.

Los afectados siguen con la lucha. Es por ello que este mediodía han protestado en la puerta del Centro de Estudios de Olivareros con una pancarta que decía: ’40 FAMILIAS EN LA CALLE POR CULPA DEL GOBIERNO MUNICIPAL Y POR LAS EMPRESAS DEL GRUPO SACOEX (TELIMAN Y PRACOM). 

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