Este utrerano fundó en el año 2014 Clínicas Dentalsiete, unas instalaciones por las que desde entonces han pasado miles de personas
En la década de los años ochenta del pasado siglo XX las calles de Utrera mostraban un paisaje humano bastante diferente al que se puede contemplar en la actualidad. Antes de la llegada de la era digital con su fiebre de pantallas, parques de juegos y academias de inglés, cada barriada de Utrera era un microcosmos en sí misma. En cada una de ellas, cada tarde, con el bocadillo de chorizo o de chopped esperándoles como merienda, cientos de niños utreranos salían a las calles a jugar en pandilla.
El campo de juegos del utrerano Luis Miguel González, que desde muy temprana edad era el más grande de todos los del grupo, era la barriada de La Exportadora, también conocida como el barrio de los toreros, ya que sus calles muestran nombres de los genios del capote y la muleta.
Luis Miguel González se ha convertido en una cara conocida en la sociedad utrerana, dispuesto a colaborar con numerosas causas sociales y solidarias
Eran años en los que los niños como Luismi jugaban en las calles, ya fuera al fútbol o a otras prácticas, como un juego que por influencia de las películas estadounidenses que pasaban por la tele se puso muy de moda en aquella época. «Recuerdo como en el lugar en el que hoy en día está la plaza de Los Ángeles, en la zona de la calle Lagartijo, lo que había era una gran explanada y ahí justo era donde los niños jugábamos al béisbol», cuenta el propio utrerano, quién también recuerda con mucho cariño la animación que se vivía en el barrio cuando llegaba la fiesta de Los Juanes.
Ese niño que jugaba al béisbol y que al ser el más grande de todos defendía a quién hiciera falta en cada caso, fue haciéndose mayor poco a poco y llevó a cabo sus estudios en el colegio de Los Salesianos, una institución en la que estuvo desde EGB hasta COU, un total de nada más y nada menos que doce años.
Posteriormente cursó sus estudios universitarios en la Escuela Superior de Empresariales de Sevilla, finalizando en el año 2003. Tuvo poco tiempo para hacer currículums, ya que justo al terminar comenzó a trabajar en el sector inmobiliario. Eran los años dorados para el mundo de la construcción, una familia profesional en la que este utrerano trabajó de asesor y también como emprendedor hasta el año 2009.
Formación y captación
Luis Miguel González ha sido siempre una persona que le ha dado mucha importancia a la formación y a la capacitación, por lo que a lo largo de su vida ha tratado siempre de mejorar en todos los sentidos. «A lo largo de mi vida he intentado siempre aprender de todo lo que he experimentado. Las cosas buenas que he vivido las conservo para aplicarlas y las malas las borro para que no se repitan más», explica.

Luis Miguel González lleva ya once años al frente de Clínicas Dentalsiete con los mejores especialistas médicos
Después de formarse en el sector dental y conocer a algunos de los profesionales más destacados a nivel provincial y trabajar con algunos de ellos, en el año 2014 Luis Miguel González abría las puertas en Utrera de Clínicas Dentalsiete, un sueño que poco a poco se fue haciendo realidad.
En este proyecto Luismi volcó desde el primer día todas sus ilusiones, tratando de contar con los mejores especialistas médicos, ofreciendo siempre un trato muy cercano y ayudando a miles de utreranos a conseguir un enfoque diferente de su salud bucodental, basado en la honestidad. González es capaz de crear una relación de confianza muy especial con sus pacientes, para que cuando entren por las puertas de la clínica se sientan como en casa. «No exagero al decir que me conozco de memoria todos los nombres de mis pacientes», apunta.
Once años en los que Luis Miguel González se ha convertido en una cara conocida en la sociedad utrerana, siempre dispuesto a colaborar con numerosas causas sociales y solidarias. Y es que ante todo es un utrerano orgulloso de su tierra, amante de las tradiciones de la ciudad, cofrade y que siempre tiene una sonrisa y unas buenas palabras para todo aquel que tiene la suerte de tratarlo.

Deja una respuesta