El 19 de marzo de 2025 se han cumplido 30 años del último festejo que se celebró en esta plaza de toros de la que solo pueden tocarse las taquillas y la memoria de los aficionados que la disfrutaron
En los campos de Utrera nacieron ganaderías de las que, en la actualidad, proceden todas las castas taurinas. Un hecho, que le da sentido a la afirmación de que Utrera es la cuna del toro bravo. Sin embargo, esto se ha quedado en la historia, debido a que ahora la localidad ha perdido el lugar que un día ocupó en el mundo taurino. Un declive que comenzó un 19 de marzo de 1995. Habrá gente que piense que parece mentira, pero se cumplen nada más y nada menos que 30 años desde que el Coso del Arrecife, una plaza de toros histórica en la que se vivieron inolvidables tardes, cerró sus puertas para siempre.
Bajando desde el cruce con la calle Arenal por la avenida San Juan Bosco de Utrera, que nos lleva desde Los Salesianos a la antigua Cuesta del Merendero, en el número 71 un edificio llama nuestra atención. Se podría decir que ha vivido mejores días, y lo más llamativo es lo que sobresale en su planta baja: unas ventanas de metal rojizo con rejas pintadas de color negro que en su día fueron las taquillas de esta recordada plaza de toros. Es extraño que muchos años después de la desaparición de la misma, aún se mantenga este recuerdo. «Las oficinas de los empresarios de la antigua plaza de toros ocupaban un pequeño habitáculo en la planta baja de un edificio anexo que comunicaba con el interior del coso, y efectivamente ahí se ubicaban las taquillas, que aún hoy en día se pueden ver en permanente reliquia, un triste recuerdo de una plaza de toros icono de la Utrera taurina que la especulación en la época se la llevó por delante», cuenta Manuel Viera, crítico taurino de COPE, quien ha seguido y contado la actualidad taurina de Utrera -y también a nivel nacional-, de forma impecable a lo largo de varias décadas.
En la actualidad, la imagen que muestran esas taquillas es muy triste, al igual que la que ofrece el solar concreto en el que se situaba dicha plaza que, por increíble que parezca, sigue vacío desde que se realizó el incomprensible derribo de las instalaciones. Fue a finales de agosto de 2002 cuando, después de estar varios años cerrada y convertida en un nido de abandono, ratas y suciedad, comenzó el derribo del Coso del Arrecife. Una actuación ejecutada por el equipo de gobierno de entonces dirigido por José Dorado (PSOE), muy polémica y contestada por los sectores taurinos y defensores del patrimonio.

Actualmente aún se pueden ver las antiguas taquillas de la plaza de toros en la Avenida San Juan Bosco
Como contaba entonces José Manuel Brazo Mena en las páginas de ABC de Sevilla, «la centenaria plaza de toros está siendo finalmente demolida y en el solar que ocupa, que cuenta con 6.410 metros cuadrados, se construirán 26 viviendas que acapararán sólo un tercio de esta superficie, quedando el resto para zonas verdes y espacios públicos, según un acuerdo que los dueños del inmueble firmaron con el consistorio».
El paso del tiempo
Más de veinte años después no hay el más leve rastro de esas viviendas y zonas verdes. La zona ha seguido siendo nido de suciedad, matorrales y chatarra. Recientemente, el equipo de gobierno municipal, comandado por Francisco Jiménez (PP) ha anunciado la compra de estos terrenos para la construcción de un aparcamiento, con plazas tanto en superficie como subterráneas. Pero la sensación que existe en la ciudad es que se derribó una construcción histórica para nada, para dejar un solar abandonado y que las barriadas colindantes –sobre todo la barriada de La Paz- hayan tenido que lidiar con todas las dificultades que ello supone.
El antiguo Coso del Arrecife abrió sus puertas en el año 1895, por lo que hasta el momento en el que tuvo lugar su cierre era una de las plazas más antiguas de la provincia de Sevilla, que no llegó a los 100 años de vida por sólo unos meses. Una infraestructura que poco a poco fue abandonada y que cuando comenzó su demolición ya llevaba casi siete años cerrada. En aquellos momentos el Ayuntamiento entendió que la plaza de toros se había construido en función de criterios de seguridad y comodidad propios de finales del siglo XIX y que el arreglo de estas dependencias era demasiado costoso.
Imágenes contenidas en el libro ‘Álbum de recuerdos 1976-2000’, de Salvador de Quinta Garrobo:
Casi de manera simultánea, en el año 2002, el Ayuntamiento de Utrera comenzó a construir lo que sería la nueva plaza de toros de la ciudad, ubicada en la barriada de La Mulata, que después de muchos dimes y diretes, y un cambio en el color político del Consistorio, fue inaugurada en el año 2010 por Francisco Jiménez, en aquellos momentos alcalde andalucista de Utrera. Una plaza que ha acogido desde entonces numerosos festejos, pero que no ha llegado ni mucho menos al grado de identificación con la población y la afición que tuvo el antiguo coso.
El Coso del Arrecife desapareció de repente, dejando un gran vacío que todavía no se ha llenado en Utrera. Una plaza que fue escenario de momentos que han hecho historia en la tauromaquia, como el debú con picadores de Curro Romero en 1954. Un lugar donde los aficionados pudieron presenciar algunos de los toreros más importantes de entonces, tales como Joselito El Gallo, Belmonte, Pepe Luis, Manzanares, El Cordobés, Paquirri o Espartaco. Un ruedo del que solo quedan las rejas de esas taquillas que permitieron la entrada a tantos aficionados.


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