Fallece Miguel Falcón, uno de los pilares de la hermandad de la Quinta Angustia de Utrera

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El utrerano trabajó como oficial del Registro de la Propiedad de Utrera durante 50 años y se jubiló a finales del pasado año

Este miércoles 11 de junio ha fallecido Miguel Falcón Matos. Este utrerano fue uno de los pilares de la hermandad de la Quinta Angustia y de hecho fue Hermano Mayor, también era hermano Mayor Honorario y en la actualidad Mayordomo de esta corporación.

Para la hermandad, “Miguel no fue solo un hermano ejemplar. Fue un pilar insustituible, un hombre de fe inquebrantable y entrega sin límites. Pero más allá de lo material, Miguel se despojó de sí mismo para entregarse plenamente a su Hermandad, con la sencillez de los grandes y la fidelidad de los elegidos. Fue siempre hermano antes que nada, discreto, constante, servicial. Nos deja el ejemplo de una vida entregada al servicio, al amor fraterno y al compromiso con su fe”.

Homenaje a Miguel Falcón

El pasado 18 de octubre de 2024, más de 120 personas acudieron al almuerzo-homenaje que el utrerano Miguel Falcón Matos ofrecía en las instalaciones del Monasterio de Consolación con motivo de su jubilación. Un evento muy emotivo, al que acudieron muchos de las personas que le acompañaron en esta travesía en el Registro de la Propiedad de Utrera, profesionales del mundo del derecho, notarios, empresarios y banqueros.

               Homenaje que recibió Miguel cuando se jubiló                                                                   el pasado año

Un almuerzo en el que Miguel quiso devolver el cariño que cosechó a lo largo de las últimas décadas en las que ocupó un puesto más que reconocible en la sociedad utrerana. Miguel dedicó toda una vida a su trabajo como oficial del Registro de la Propiedad de Utrera, donde trabajó la friolera de 50 años. Comenzó su andadura en el año 1974 y retiró el 1 de octubre de 2024.

A excepción de una pequeña incursión trabajando prácticamente con 13 años de edad en la empresa Agroaceitunera, toda la trayectoria profesional de este conocido utrerano fue en el Registro. Lógicamente son cinco décadas en las que Miguel fue testigo de excepción directo de cómo cambió radicalmente tanto Utrera como la manera de trabajar en este tipo de instancias.

En declaraciones a COPE Utrera contaba que «lo he vivido absolutamente todo. Cuando comencé a trabajar, los libros del registro se escribían a bolígrafo, ya unos años después llegaron las primeras máquinas de escribir marca Olivetti. Fue ese el momento en el que los libros pasaron a ser de hojas fijas a hojas móviles», explicó Miguel, quién de una manera muy gráfica apuntó que «empecé escribiendo a bolígrafo y me he retirado con el registro completamente digitalizado».

La vida de un municipio como Utrera pasa en gran parte por una administración como el Registro de la Propiedad, donde se concentra gran parte del tráfico jurídico del municipio. En este sentido, el crecimiento urbanístico que ha tenido Utrera en los últimos años, lógicamente ha tenido su reflejo en el registro, con años de muchísimo trabajo. «Hasta los años 90, Utrera creció de manera tranquila, pausada, pero después vinieron unos años en los que la ciudad se desarrolló muchísimo y lógicamente eso se reflejó en nuestro día a día. Si no llega a estallar la burbuja inmobiliaria, Utrera sería hoy en día una ciudad dormitorio, con una población que sería el doble de lo que es actualmente, porque se quedaron muchos sectores urbanísticos sin desarrollar», recuerda Miguel.

Años en los que son muchas las instituciones y empresas que poco a poco fueron desarrollándose y que en cierta manera han sido fundamentales también para el progreso del pueblo. Es el caso por ejemplo de un banco como Caja Rural de Utrera, que Miguel explicó como «lo conocí en sus inicios siendo una idea todavía pequeñita, y que con el paso de los años se ha convertido en un gran trasatlántico, que con sus créditos e hipotecas, permite que muchas familias de Utrera progresen».

Cinco décadas de trabajo dan para miles de historias y de anécdotas, que Miguel guardaba con celo en su memoria. Nos recordó por ejemplo como en el año 2007, cuando se produjeron las últimas grandes inundaciones en Utrera, el registro tuvo que estar trabajando durante 24 horas de forma ininterrumpida durante todo un fin de semana. «Eran muchas las personas que lo habían perdido todo, y los seguros, para comenzar el proceso necesario para solicitar las indemnizaciones, lo primero que piden siempre es la nota simple de la vivienda al registro», asegura el utrerano.

Conoció a numerosos notarios y registradores, y tuvo como compañeros a decenas de trabajadores en el registro. Después de innumerables horas de trabajo, Miguel esperaba ya su jubilación, ya que como él mismo nos contó «he llegado al límite, 50 años son muchos años, hay que darle paso a la juventud y a las nuevas tecnologías».

Persona muy inquieta

Miguel siempre fue una persona muy activa que emprendió muchas aventuras. Destaca su implicación a lo largo de 45 años con la hermandad de la Quinta Angustia –de la que ahora es hermano mayor su hijo-, su trabajo en la Peña Bética de Utrera, en el Utrera Balompié o en el mundo taurino. Y es que él no lo podía decir más claro: «Me he metido en todos los charcos, fundamentalmente lo que siempre me ha gustado más ha sido ayudar a mi pueblo», nos contó en ese merecido homenaje que se le rindió el pasado mes de octubre.

 

Desde COPE Utrera, Utrera Digital y El Periódico de Utrera sentimos su pérdida y trasladamos nuestras condolencias a su familia. Descanse en Paz.

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