Imágenes de José Manuel Brazo Mena
Con el tradicional espectáculo de fuegos artificiales la edición de la Feria de Utrera 2025 ha llegado a su fin. Ha sido el punto y final a muchas horas de diversión y actividades en las calles del recinto ferial, en una feria que ha destacado por no haberse producido incidentes de importancia y donde la mañana del 8 de septiembre estuvo marcada por la salida de la Virgen de Consolación.
El ‘Plan Farolillo’ fue un año más el dispositivo impulsado por el Ayuntamiento de Utrera para garantizar la seguridad de todos los asistentes a la feria. Unos días festivos que han sido principalmente tranquilos en cuanto a incidencias se refiere, ya que los efectivos de seguridad han tenido que intervenir sólo para asuntos menores, como por ejemplo leves alteraciones del orden en las casetas de juventud o algún conato de incendio en una caseta. Los efectivos sanitarios han atendido también incidencias habituales en este tipo de celebraciones como cortes, torceduras y anginas de pecho.
Fuera del recinto ferial, las fuerzas del orden público sí tuvieron que hacer frente a la quema de dos contenedores en la zona de El Tinte, afectando el incendio de uno de estos dos contenedores a dos coches que estaban aparcados en la vía pública.
En cuanto a la asistencia de público a las calles del recinto ferial, a falta de datos oficiales, la percepción generalizada es que tanto el viernes como el sábado han sido días muy buenos, con una asistencia masiva de personas, mientras que el domingo ha sido un día algo más tranquilo.
Una feria que comenzaba con la cena del pescaíto el pasado jueves 4 de septiembre, en la que el Ayuntamiento quiso hacer un homenaje al pueblo gitano, izando la bandera del pueblo gitano a las puertas de la Caseta Municipal. Y una feria que comenzaba su inevitable declive con una histórica procesión de la Virgen de Consolación en la mañana del lunes 8 de septiembre. Una propuesta organizada por la hermandad de la Virgen de Consolación de Utrera que fue seguida por miles de personas y que pone en el centro del debate la cuestión de si no se debería de repetir todos los años.
La feria ha contado con una meteorología benigna, en la que no ha hecho un calor excesivo, mientras que por la noche se ha podido disfrutar de un ambiente más que agradable.
Encima de la mesa quedan muchos debates para seguir engrandeciendo una fiesta con la tradición que tiene la Feria de Utrera. Uno de los más importantes vuelve a ser el enorme volumen que muchas casetas aplican a sus equipos de sonido, lo que hace imposible en muchas ocasiones un acto tan simple como conversar. Un problema que viene agudizándose en los últimos años y que no se soluciona con las dos jornadas de feria inclusiva con las que este año ha contado la feria.
Los feriantes despiden la feria de Utrera con la vista ya puesta en el año 2026, en un mes de septiembre en el que poco a poco Utrera irá retornando a su rutina habitual.

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