Desde hace más de una década, aprovechando la reurbanización que se llevó a cabo en aquel momento, la calle Sevilla se convirtió en una vía peatonal desde el tramo que comprende a la esquina del teatro municipal Enrique de la Cuadra a la plaza de la Constitución. Al menos eso es lo que indican las señales, porque la realidad es bastante diferente, ya que cada día son decenas los coches y motocicletas que ignoran esta prohibición.
En un primer momento, cuando se llevó a cabo la peatonalización de la calle, se instalaron una serie de pivotes metálicos con llave en la esquina con la calle Álvarez Quintero. El objetivo es que los residentes y propietarios de garajes en la zona pudieran retirarlos para aparcar sus vehículos, pero con el paso del tiempo esta práctica se abandonó y los pivotes están siempre retirados.
Así, en los últimos días, ante el nulo caso que hacen muchos conductores de la señal de prohibición de circular, se ha colocado una valla que impide el paso a los vehículos justo en la esquina donde se encuentra la emblemática Farmacia que gestiona en la actualidad Jesús Ceballos Torres. Una situación que está provocando que muchos de los vehículos que hacen caso omiso de la señal que está en la esquina del teatro, tengan que volver marcha atrás o hagan maniobras complicadas para girar por la estrecha calle Ramón y Cajal.
En cierta manera una valla, que ha estado colocada durante largos periodos del fin de semana, que ha permitido que la calle Sevilla ‘vuelva’ a ser peatonal.

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