Jesús Ceballos Torres: «nuestra función es recomendar, asesorar y ayudar, somos expertos en medicamentos»

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Este utrerano es el gerente de una de las farmacias más queridas y conocidas de toda la ciudad

El número 8 de la emblemática calle Sevilla de Utrera está ligado en la memoria colectiva de la ciudad a la que es sin duda una de las boticas más emblemáticas de toda la ciudad. Abierta desde hace décadas, en el año 1982 pasó a manos de Juan María Ceballos, natural de Zafra, y que se convirtió en una cara muy conocida para los utreranos que acudían a este lugar en busca de algún remedio para sus males.

Juan María se jubiló en el año 2020, tomando el testigo su hijo Jesús Ceballos Torres, quien llegó a este rincón de la calle Sevilla sin seguir el camino más corto, formándose y viviendo de manera previa importantes experiencias académicas, profesionales y también personales.

La farmacia ha sido un segundo hogar para Jesús desde su infancia, ya que su padre pasaba muchísimas horas en el establecimiento y él recuerda cómo le llamaban la atención detalles como «las cajas de pastillas Juanola y los ceniceros llenos de colillas al lado del mostrador», algo muy difícil de imaginar hoy en día. Aunque pueda parecer llamativo, Jesús confiesa que «mi padre no quería que yo me dedicara al mundo de la farmacia, porque él a lo largo de su vida había hecho muchos sacrificios, empleado muchas horas y desvelos en un trabajo que es duro, y no quería eso para mí».

Jesús Ceballos Torres, doctor en Química y Farmacéutico

Cuando acabó Bachillerato Jesús decidió estudiar la carrera de Química –una vocación que le despertó su profesora Isabel Mateos- y posteriormente se marchó a Madrid, donde se doctoró y estuvo trabajando durante cinco años en la Universidad Rey Juan Carlos como profesor universitario e investigador en el campo de la lucha contra el cáncer. Un periodo en el que complementó su formación con estancias en Alemania y Suecia. Años lejos de su tierra natal que terminaron como terminan lamentablemente muchos proyectos de investigación relacionados con la ciencia en España: se acabó la financiación del proyecto y Jesús se quedó sin contrato.

En aquel momento el utrerano no contemplaba la opción de marcharse al extranjero, como habían hecho algunos de sus compañeros, por lo que volvió a Utrera y comenzó un periodo de reflexión que lo iba a llevar a iniciar un nuevo camino. Jesús, en busca de una alternativa en su vida profesional, decidió estudiar Farmacia, se marchó a Granada y allí vivió muy buenos momentos, entabló nuevas amistades  y descubrió una segunda vocación en la profesión de farmacéutico.

Así, apenas un par de meses antes del comienzo de la pandemia de la Covid 19, Jesús le compraba la emblemática farmacia de la calle Sevilla a su padre y comenzaba una nueva etapa en este rincón del corazón de Utrera. Jesús heredaba la sabiduría y el buen hacer de su padre y de los tres trabajadores que ya estaban en la farmacia desde hacía años y varias generaciones de pacientes que estaban más que acostumbrados a frecuentar el local.

«La verdad que daba un poco de vértigo iniciar un camino como este precisamente en un momento de tanta incertidumbre como el de la pandemia, pero es verdad que al final nos fuimos adaptando para salvar la situación», cuenta Jesús, quién con el objetivo de mejorar se ha formado también cursando un master en dirección y gestión en oficinas de farmacia, en la Escuela de Negocios de San Telmo, una de las más prestigiosas de España.

Una de las características más importantes que tiene la farmacia que dirige Jesús es que cuenta con un laboratorio de formulación, donde se preparan con mano experta lo que se conocen como ‘fórmulas magistrales’. Desde el año 2015, obligados por la legislación, se hizo la reforma necesaria para que este laboratorio se adaptara a las nuevas normativas exigidas por las administraciones. «Antes las farmacias hacían una mayor cantidad de formulación magistral, porque no existían tantos medicamentos comercializados, pero en la actualidad la ciencia ha avanzado mucho y hay muchas opciones en el mercado, por lo que hay menos formulación. En nuestro caso, al disponer de laboratorio sí hacemos estas fórmulas, que ya en la actualidad tienen que ser recetadas por el médico correspondiente», puntualiza Jesús.

En tiempos en los que las pantallas dominan las vidas y los trabajos de muchas personas y en los que incluso hasta las consultas médicas son a distancia en algunas ocasiones, la atención personal, la empatía, la sabiduría y la cara amable de un farmacéutico son fundamentales para muchas personas que no tienen a dónde acudir y van cada día a la farmacia. En ese sentido, la función de profesionales como Jesús y el resto del equipo es realmente crucial.

«Nuestra función es asesorar, recomendar y ayudar, somos expertos en medicamentos, pero no somos médicos y no podemos cambiar la medicación de las personas que vienen a la farmacia, pero sí es cierto que en muchas ocasiones somos la primera cara que ve una persona cuando tiene un problema y eso es muy importante», explica el utrerano. Así, como dato para los más curiosos, los medicamentos que se dispensan con mayor frecuencia en la farmacia son el nolotil, el omeprazol y paracetamol.

Las boticas siguen siendo lugares fundamentales en la vida diaria de las personas, ya no se venden los medicamentos en frascos de cristal como se hacía en otras décadas, ni el farmacéutico juega a las cartas con el alcalde y el cura –afortunadamente-, pero son lugares en los que se les puede tomar el pulso a una ciudad. Y en la calle Sevilla late el pulso del auténtico corazón de Utrera.

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