Las tiendas de toda la vida continúan luchando para sobrevivir ante las grandes plataformas, marcas y sobre todo Internet
Se apagan las luces que daban vida al alumbrado navideño. Se alejan los sones festivos de la cabalgata y los servicios de limpieza ya han realizado su labor limpiando las calles del centro de Utrera, en las que apenas quedan los envoltorios de varios caramelos. Todo vuelve a la normalidad, pero los comerciantes locales, esos valientes que cada día suben la persiana de sus negocios mostrando prácticamente un acto de fe, siguen al pie del cañón. El mes llegará a su final de manera inexorable, y con él los pagos del alquiler, de las facturas o del autónomo. Llega la temida cuesta de enero para los comerciantes locales, aunque muchos de ellos se han acostumbrado a vivir ya en una interminable y empinada cuesta eterna.

Establecimientos y negocios tan señeros como Foto Almuedo, cerró sus puertas tras varias décadas hace unos meses El comercio local se ha convertido en Utrera en un patrimonio cada vez más escaso que necesita protección, tanto por parte de los ciudadanos como de las autoridades. Las compras online han experimentado un aumento exponencial desde la pandemia de la Covid 19, y sólo hay que entrar en cualquiera de los establecimientos de Utrera que se dedican al envío y a la recepción de paquetes para comprobar como la gran mayoría de los utreranos ha abandonado la compra directa, presencial en los comercios y se ha lanzado en brazos de internet. Dando un paseo por el centro de Utrera se puede comprobar como algunas de sus calles tradicionalmente comerciales han experimentado un notable cambio de imagen en la última década. Cada vez quedan menos comercios locales especializados, que han tenido que ir uno a uno echando el cierre, dando paso a comercios de franquicias, clínicas dentales, tiendas de telefonía o de alimentación. La calle Virgen de Consolación es un ejemplo de todo ello, así como las plazas del Altozano y de la Constitución, a las que se ha unido de una manera bastante escandalosa en los últimos meses la calle Fuente Vieja, que tradicionalmente ha sido un enclave comercial de primer orden. En menos de seis meses, por diferentes razones, han cerrado en esta calle una tienda de fotografía, una peluquería, una tienda de decoración y otra de productos y terapias naturales. Proyectos que han terminado con un fundido a negro, cada uno de ellos con una historia concreta, con una realidad diferente, pero todos con el mismo final.
El contrapunto
Helena López, de Margarita Vintage El contrapunto a este pesimismo lo aporta una joven utrerana, Helena López, quién recientemente ha abierto un comercio especializado en moda, llamado ‘Margarita Vintage’. Un proyecto que ya tiene su recorrido en Utrera, que ha estado anteriormente en ubicaciones como las calles Clemente de la Cuadra y la avenida Juan XXIII y que ahora afronta una nueva e ilusionante etapa. «Soy nueva en la zona, llevo sólo un par de meses y es verdad que en este tiempo han cambiado varios negocios y otros también de ubicación. Es algo que me sorprende un poco, porque para nosotros la acogida está siendo muy buena, hay mucha afluencia de gente y vienen con ganas de ver tiendas y de comprar». Helena lo tiene muy claro, ya que a pesar de que corran tiempos complicados para el comercio local, ella asegura que «tengo intención de quedarme aquí mucho tiempo». A la hora de analizar lo que está ocurriendo en esta zona concreta de Utrera que ha obligado al cierre de varios negocios, ella cree que «el principal motivo es el elevado precio del alquiler, que no para de subir, así como los gastos propios de un negocio. Todo aquel que tenga su negocio establecido, y que tenga una clientela fiel, siempre va a tratar de evitar el centro para intentar pagar alquileres más reducidos. Y es que los alquileres aquí están rondando los mil euros, lo que dificulta muchos las cosas, casi todo lo que ganas es para echarlo después en el negocio». En una situación de estas características «lo principal que hay que hacer es apostar por los comercios locales y por el centro. El Ayuntamiento y las asociaciones podrían poner en marcha iniciativas que fomenten el comercio en el centro». Un comercio que se puede añadir también al contrapunto es Graneles Triana, dedicado a la venta de golosinas, especias y legumbres, entre otros productos. Como Margarita Vintage, se ha sumado a la apuesta por el comercio local en uno de los epicentros de Utrera.
Más opiniones
Otro de los comerciantes que lleva en esta calle casi tres décadas al frente de su negocio se está convirtiendo en testigo de la situación por la que está experimentando el comercio tradicional. «La gente cierra o se traslada porque los alquileres en esta zona son muy caros, a lo que hay que sumar los impuestos y que cada vez son menos las personas que van a comprar físicamente a las tiendas, casi todo el mundo compra a través de internet en las grandes multinacionales». En declaraciones a El Periódico de Utrera, asegura que «actualmente no se puede vivir sólo con lo que aporta el negocio, hace falta otro sueldo. Hace una década sí era posible, pero esa época se acabó». Una situación que tiene soluciones complicadas, entre las que los comerciantes demandan «ayudas o bajadas del alquiler que vengan desde las instituciones. La mayoría están cerrando por el mismo motivo, y cada vez vamos quedando menos».


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